domingo, 25 de octubre de 2009

Un inmigrante canadiense a la Argentina

Alguien me señaló hace poco una curiosa conexión entre Canadá y la Argentina: el castor.

La historia de la colonización europea de Canadá es en gran medida la historia de la industria de la piel de castor.



Este industrioso animal nada muy eficientemente por los ríos gracias a sus patas traseras y su cola altamente especializadas, y construye embalses y casas debajo del agua con ramas que corta con sus poderosos dientes. Es el animal emblemático de Canadá, y no es raro encontrar rastros de sus construcciones en los ríos. Su piel era considerada muy valiosa, y de hecho la caza de este animalito fue la base del éxito de la Compañía de la Bahía de Hudson, una de las empresas más antiguas del mundo, establecida en 1670. 

En 1946, la Armada Argentina decidió que la misma industria tendría mucho éxito en al lejana Tierra del Fuego, e introdujeron 25 castores en la isla. No contaron con que el castor es (a) indomesticable, y (b) prolífico. Hoy en día se estima que hay entre 70,000 y 100,000 castores fueguinos, y se sospecha que pueden haber cruzado al continente también. Tengo entendido que los habitantes de la isla se han acostumbrado a cazar e incluso comer castores, y han descubierto que a los turistas les interesan mucho, por lo que organizan giras para ver castores.

Por acá hay algunos castores que se han establecido en la ciudad, principalmente a orillas del río. Son voraces consumidores de árboles, razón por la cual los troncos de la mayoría de los árboles cerca del río están rodeados de un cerco de alambre. Comen la corteza, y cortan las ramas para sus construcciones.

En uno de nuestros paseos favoritos hay una pequeña laguna donde vive un castor. En el centro de esta imagen de Google maps, sobre la orilla de la laguna, se ve un círculo gris: es la casa del castor. Yo nunca lo he visto, aunque lo he oído. Una vez sentados en un banco al borde de la laguna a la puesta del sol, oímos un fuerte ruido como de alguien que arrastraba algo pesado. Stephanie jura que lo vió. Lo que seguro vimos fue el cerco de alambre quebrado, y la huella de un tronco que terminaba en el agua. Y lo que seguro hemos visto también son las señales inconfundibles de su apetito:



jueves, 22 de octubre de 2009

Una pausa

A veces la semana pasa rápido y no he escrito nada nuevo. Es sólo una pausa, mientras atiendo al resto del mundo que no lee mi blog. Pero tengo más fotos todavía por desempaquetar, y pequeñas historias que contar. Enseguida vuelvo.

viernes, 9 de octubre de 2009

Primera nevada




Menos de dos semanas entrado el otoño, y ya cayó la primera nieve de la temporada. Amanecimos con los techos blancos, y grandes copos cayendo despacito. Mis hierbas, todavía en sus macetas en el balcón, disfrazadas de arbolitos de navidad: la menta, el orégano, la salvia, el romero, todos nevados. Parecen no preocuparse demasiado. Veremos.



Previendo ésto, Stephanie terminó de cosechar lo último de la huerta un par de días antes. Las arvejas, los porotos, y las zanahorias ya habían terminado antes. Ahora tenemos remolachas y nabos, apenas mordisqueados por los ratones, y unos hermosos puerros que pronto se convertirán en sopa, junto con algunas cebollas. También hubo que rescatar los tomates, aunque estaban en el invernadero. Terminarán de madurar entre diarios, para luego convertirse en salsa.

Todavía queda trabajo por hacer en la huerta. Hay que remover la tierra, y tenemos planes de sembrar espinaca. Las semillas quedarán adormecidas durante el invierno, pero se reanimarán a la primera señal de la primavera. 


Un poco temprano este año, el invierno ha dado aviso que pronto llegará.

lunes, 5 de octubre de 2009

Mercedes Sosa

Y se nos fue Mercedes Sosa. Tuve la fortuna de verla en Calgary, junto a mi Mercedes, hace algunos años, y quise que su voz acompañara a mi madre cuando celebramos su vida, cantando "Las manos de mi madre" y "Gracias a la vida".

Aquí está con esa voz increíble cantando y ensayando unos pasos de cueca, con "Todo cambia".

Gracias, Mercedes Sosa, por tanta belleza, por la belleza de tu canto y por la belleza de tu vida. Que en paz descanses.

sábado, 3 de octubre de 2009

Micropréstamos

La idea es simple, y totalmente contraintuitiva: prestarle plata a la gente más pobre, a quienes los bancos no les permitirían pararse en la puerta para guarecerse de la lluvia, mucho menos darles un préstamo.

No se trata de grandes sumas de dinero. Lo suficiente como para comprar un cerdo, una máquina de coser, una bicicleta, alimento balanceado para gallinas. Pero no es caridad. Es un préstamo, y hay un compromiso de devolverlo.

La idea se le ocurrió a Muhammad Yunus de Bangla Desh, fundador del Banco Grameen (Gramín, que  quiere decir "de la aldea" en bengalí) en 1976, y fue un éxito fenomenal. Yunus ganó el premio Nobel de la paz en 2006, y hoy existen muchos bancos de microcrédito por todo el mundo.

Kiva lleva la idea más lejos. Es una organización que funciona en el internet, que actúa de intermediaria entre prestamistas electrónicos de todo el mundo, y los clientes de bancos de microcrédito igualmente esparcidos por todo el mundo. En el sitio de Kiva los aspirantes a un préstamo ponen una pequeña reseña de quienes son, cuál es su negocio, cuánto dinero necesitan, y para qué. Por ejemplo, Justa Sanches Carhuachín, del Perú, buscaba USD 700 para comprar cerdos para criar. Varios prestamistas aportaron desde USD 25 cada uno, y el compromiso es que van a ser devueltos en 6 meses. El préstamo se hace por intermedio de una organización local, que ya lleva prestados unos USD 2.5 millones, y tiene una tasa de default del 0.0%. Así, hasta la fecha Kiva lleva prestados USD 95 millones, a unos 240,000 pequeños empresarios, y aportados por 570,000 personas en 183 países. El porcentaje devuelto es el 98.42%. La mayoría de los recipientes (82.82%) son mujeres.

Desde el punto de vista del cibernauta individual, una opción es por supuesto prestarle un poco de plata a alguien. Otra opción interesante también es conectar instituciones de microcrédito locales con Kiva. A mí me llama la atención, por ejemplo, que no hay ninguna institución de microcrédito en la Argentina asociada a Kiva. Hace un tiempo pasé esta información a RADIM, Red Argentina de Instituciones de Microcrédito, quienes me agardecieron el dato y prometieron pasárselo a sus instituciones socias, pero todavía no aparece ninguna en Kiva.

La idea de invertir una pequeña suma de dinero en la actividad productiva de alguien que está afuera del circuito normal de las finanzas resulta muy atractiva, especialmente porque detrás de esa pequeña empresaria hay una familia, hay chicos, que se benefician de esa inversión. Y la inversión se multiplica, porque una vez que se devuelve un préstamo, se puede reinvertir en otro emprendimiento, y así ilimitadamente. Así dan gusto las finanzas.

jueves, 1 de octubre de 2009

Visitante ilustre

Esta semana estuvo en Calgary el Dalai Lama. El miércoles fuimos a verlo, junto con 20,000 de nuestros mejores amigos, en el Saddledome, que normalmente funciona como el estadio de los Calgary Flames, el equipo de hockey local. El video de su presentación puede verse aquí.


Es un hombre no muy mayor (nació en 1935), aunque un poco débil físicamente, pero para nada mentalmente. Su expresión es muy vivaz, y sonríe con los ojos. Habló un rato largo, ayudado ocasionalmente por un traductor, que le soplaba alguna palabra en inglés de vez en cuando. Luego contestó preguntas, leídas por el muchacho local Mark Tewksbury, quien supo ser medallista de oro olímpico en natación en 1992, para luego hacer carrera en la televisión.

Algunas ideas que me llamaron la atención:

"Alguna gente cree que tengo poderes para curar. El año pasado me operaron para extirpar la vesícula. Esto demuestra que no tengo ningún poder para curar". 

¨Me hace gracia que me hayan dado un título honorario (el rector de la Universidad de Calgary le acababa de otorgar un doctorado honoris causa). Siempre fuí un estudiante haragán".

"Yo soy un hombre del siglo XX, que fue un siglo marcado por la violencia: 200 millones de personas murieron en guerras. Los jóvenes de hoy pertenecen al siglo XXI, que debe ser un siglo de paz".

"La paz es más que la mera ausencia de violencia. En la época de la guerra fría, los dos bandos se armaban fuertemente, cada uno temeroso de ser atacado por el otro. Eso no era paz. La paz requiere un esfuerzo deliberado".

"La paz requiere actuar con compasión. Para actuar con compasión, uno debe tener calma".

"Para poder actuar con compasión, se necesita tener confianza en sí mismo".

Contestando a una pregunta sobre cómo se veía a sí mismo, cuando los demás lo tratan como un personaje importante: "Yo siempre digo que soy un simple monje budista. Sé que es así porque a veces sueño y aparezco en mis sueños, y siempre aparezco como un monje."

"La paz se hace a distintos niveles: global, nacional, familiar, personal. Para hacer la paz a nivel personal, hay que entender que en el nivel más básico todos somos exactamente iguales, ni siquiera un poquito diferentes. Sobre este nivel podemos agregar capas que nos diferencian: la nacionalidad, la etnicidad, la religión. Pero en el nivel más bajo, no hay diferencias".

Una pregunta vino de una pareja que estaba por tener un bebé, y querían saber algo sabio que decirle a su hijo: "No sé. Es demasiado pronto. Su bebé todavía no ha nacido. Todas las personas tienen un modo de ser diferente, y necesitan oir distintas cosas. Lo que sí es seguro es que deben brindarle a su bebé el mayor afecto posible. La ciencia médica ha demostrado que los niños que reciben mucho afecto de sus padres desarrollan su cerebro más rápido y mejor".

"Yo creo que existe una ética secular. La ética es independiente de la fé religiosa".

El Dalai Lama insiste que es igual a todo el mundo. Muchos ven esto como un signo de modestia. Pero a mí me parece que no es modestia. Es cierto, no hay diferencia entre él y los demás. Y ese es su desafío. Comprometerse a una vida de paz y compasión sería fácil para un santo. Pero él no es un santo, y si él lo puede hacer, otros pueden también.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Tantas imágenes, tan poco tiempo



Este verano cerca de la universidad me topé con este magnífico ejemplar de auto, que reconocí inmediatamente: era un Chevrolet Impala de los años 50.

No es que yo sea un experto en automóviles históricos. La razón por la cual reconozco éste inmediatamente es que está asociado con un hito personal.

El 18 de enero de 1959 desembarqué en el puerto de Londres, de la mano de mis padres. Habíamos partido poco antes de fin de año en el buque Libertad de la empresa Dodero, tras hacer escala en el puerto de Santos en Brasil, y luego lanzarse a través del Atlántico, para llegar de noche a la hermosa isla portuguesa de Funchal, luego el puerto francés de Le Havre, y enseguida después una mañana fría y lluviosa de invierno en el puerto de Londres.

Nos vino a buscar y dar la bienvenida el consejero económico de la embajada, un personaje exuberante, con un automóvil igualmente exuberante. Era un Chevrolet Impala, color rosa, con asientos tapizados en imitación de piel de leopardo, cubiertos con vinílico transparente. Jamás habíamos visto nada semejante. Subirse a ese auto era como entrar en una nave marciana. Quién me iba a decir entonces que 50 años más tarde me iba a reencontrar con ese automóvil fantástico, en una tarde apacible de verano, camino a mi hogar canadiense.


jueves, 10 de septiembre de 2009

¡Largaron!


Tenía que suceder ... se terminó el verano. Ayer comenzaron de nuevo las clases en la Universidad de Calgary. Miles de estudiantes desparramados por el centro de estudiantes al mediodía, en la librería comprando textos, o por afuera corriendo a clase o simplemente tomando sol. Y yo corriendo entre medio, tratando de no llevarme a nadie por delante, nunca del todo listo para esto a pesar de los años. Corro a mi clase de mecánica para estudiantes de física y de astrofísica, que rebosan de entusiasmo, felices de estar por fin en la universidad. Luego corro a mi clase de segundo año para ingenieros, para hablar de rayos de luz y ondas de sonido. Están nerviosos y alertas, saben que les espera otro año duro de mucho trabajo en poco tiempo. Temprano a la mañana me juntaré con un puñado de estudiantes de astrofísica. Nos sumergiremos contentos en los detalles del funcionamiento de telescopios y cámaras. Más adelante hablaremos de elipses y parábolas, y de planetas y rocas volando por el espacio. Y caminando por los pasillos, iré pensando en algún proyecto para mi curso a distancia de astronomía, para estudiantes curiosos de psicología, de arte, de ciencias políticas, de cualquier cosa menos ciencia.


El otoño es tan corto ... Días de cielo azulísimo y sol, aire fresco especialmente temprano a la mañana, y luego los árboles amarillos y después las veredas y las calles amarillas. Todavía hay tiempo de huir a las montañas los fines de semana, y disfrutar del aire frío y el sol tibio, el silencio y el perfume de los pinos, el sol bajo y el atardecer temprano. Tanta belleza.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Las calles de Calgary (1)

Calgary es quizás la más americana de las ciudades principales de Canadá. No es la capital de la provincia de Alberta - Edmonton, 300 km al norte, es la capital - pero es decididamente el centro económico. Alberta es una provincia rica gracias al petróleo y el gas, y Calgary es la sede central de las empresas petroleras. Es una ciudad de 1 millón de habitantes, del mismo orden que Rosario.

Calgary no se ha desarrollado al azar, como muchas ciudades. La construcción residencial se hace de a barrios enteros a la vez, y las zonas industriales, comerciales, o residenciales están muy claramente definidas.


Lo que hace que Calgary podría ser una ciudad de Estados Unidos es que el automóvil reina supremo. Hay tres tipos de calle, claramente diferenciados. El sistema recuerda mucho el sistema circulatorio. Están las avenidas de tránsito rápido y pocos semáforos, con rampas de entrada y salida. Luego en cada barrio residencial hay una o dos calles principales, y de éstas sale una red capilar de callecitas retorcidas, donde sólo entran los residentes locales.

Tomemos como ejemplo donde vivo yo. El barrio se llama Dalhousie (Daljausi). Por lo tanto, todas las calles son Dal-algo: Dalton, Dalgetty, Dalhart, etc. La calle principal es Dalhousie Drive, que se conecta cerca con la gran avenida Crowchild Trail, que atraviesa la ciudad de norte a sur. En general, las avenidas más importantes se llaman "trail", que significa sendero.


Muchas de las avenidas de tránsito rápido tienen nombres indígenas. David Crowchild, (Hijo de Cuervo) fue un famoso jefe de la tribu Tsuu-Tina, que ocupa una reserva en las afueras de la ciudad. Otra avenida, la más rápida de la ciudad (el límite de velocidad es 100 km/h) se llama Deerfoot Trail. Deerfoot (Dierfut), o Pata de Ciervo, fue un famoso corredor muy veloz de la tribu Siksika. En 1886 Deerfoot ganó una carrera que consistía en correr la mayor distancia en 16 horas, divididas en 4 períodos de 4 horas. En ese tiempo, Deerfoot corrió algo más de 84 millas, unos 136 kilómetros.

viernes, 28 de agosto de 2009

Otra de naturaleza

A esta altura va quedando claro que me gusta mucho la naturaleza. Y esta zona donde vivo se presta mucho para el que le gusta el color verde. Calgary es una ciudad mediana, de un millón de habitantes, muy desparramados. Hay bastantes espacios verdes en la ciudad, especialmente alrededor del río, y las montañas están muy cerca.

El domingo pasado, por ejemplo, paseamos por un santuario de aves migratorias en el barrio de Inglewood. El parque llega al borde del río, y tiene pequeñas lagunas y arroyos que atraen a toda clase de aves, y otros animales.

Hay cómodos senderos, y bancos para sentarse, pero nunca falta algún curioso que se desvía del sendero para ver qué se esconde en el pasto alto, y quizás se encuentra con una familia de ciervos, por ejemplo:


La familia completa puede verse en mi galería de Picasa. El grupo consistía en una hembra, que se ve en la foto, sus dos pequeños, y un macho joven ya con cuernos aterciopelados que podría ser su hijo también. Todos comían tranquilamente, y no parecían preocuparse mucho por el fotógrafo, lo que me indica que estarían acostumbrados a ver gente. Tenían mucha curiosidad, y la hembra en particular se quedó inmóvil mirándome por mucho tiempo.

Durante todo el tiempo que los estuve fotografiando, me moví muy poco y despacio, tratando de evitar hacer el menor ruido. El ambiente era de gran paz y silencio, salvo el viento en las ramas. Un rato mágico.

El día había sido templado, pero hacia el final de la tarde llegó un frente frío con viento, y nos apuramos a volver. Ya era tarde y parecía que no quedaba nadie en el parque, cuando nos encontramos con una pareja caminando en la otra dirección.

Ambos rondarían los 80 años, y caminaban despacito, ella con un bastón, tomados de la mano. Nos saludamos, y nos avisaron que acababan de pasar un great blue heron, un ave grande pescadora, y que seguramente la íbamos a encontrar. Y se fueron hacia adentro del parque, ansiosos por ver los pájaros a la puesta del sol.

Efectivamente, muy poco después nos encontramos con el ave parada majestuosamente al borde de un arroyo, iluminada por los últimos rayos de sol. Nos quedamos un rato observándola, a pesar del frío. No parecía tener ningún apuro, igual que los ciervos. Permaneció casi inmóvil un rato largo, y luego bajó despacito al arroyo y con mucha dignidad comenzó a andar observando el agua con mucha atención. De vez en cuando disparaba un picotazo manejando el pescuezo como un látigo, y así fue pescando la cena.



Mi amigo Chris dice que llueven milagros continuamente. Tiene razón.

sábado, 22 de agosto de 2009

Horticultura urbana

En el año 2001, un grupo de estudiantes fundaron una huerta dentro del predio de la universidad, con el beneplácito y el apoyo de la misma. El objectivo era cultivar verduras no sólo para ellos mismos sino para donar también, y en el proceso aprender horticultura. En años posteriores, se incorporaron más campesinos urbanos, alquilando pequeños lotes, y en el 2007 yo fuí uno de esos. Un modesto alquiler (este año puse unos 25 dólares) da acceso a un lindo lote, irrigación, abono producido ahí mismo, y una bien nutrida colección de herramientas. El estilo es decididamente orgánico. Los pesticidas y fertilizantes sintéticos están totalmente excluídos.

¡Lo primero que aprendí es que la horticultura es mucho trabajo! Mi producción era más que modesta, y la batalla contra los yuyos a duras penas un empate, pero disfrutaba del sol y el aire libre, y la agradable compañía de otros campesinos. Este año se plegó Stephanie, una eximia jardinera, especializada en flores, pero también conocedora del lado alimentario de la jardinería, habiendo aprendido al lado de su abuela. También disfrutamos periódicamente de la compañía de un par de amigos, Sigurd de 82 años, y Dorothy de 70.

Sigurd es oriundo de Latvia. Empezó trabajando en el campo a los 11 años, peleó en la segunda guerra, y en algún momento emigró a Canadá, donde, entre otras ocupaciones, trabajó en un laboratorio forense, arruinándose los pulmones con vapores tóxicos. Durante muchos años fue bailarín, y también es pintor. A los 82 años sigue bailando (le gusta especialmente la música reggae), practica y enseña tai-chi, pinta, y cuenta anécdotas increíbles.

Dorothy se crió en el campo en Saskatchewan, y ahora es viuda y y retirada. Luchó una dura batalla con el cáncer, y ganó. Hace algo más de un año fue a hacer sus compras tarde (todavía maneja) cuando un tipo trató de robarle la cartera en el estacionamiento del supermercado. Dorothy lo empujó, y el criminal a ella. Dorothy cayó y se rompió la cadera. El asaltante salió corriendo y largó la cartera cerca. En el forcejeo se lastimó, y una gota de sangre quedó en la cartera, que la policía recuperó al día siguiente. Esa gota de sangre sirvió para identificarlo por su ADN un año después, cuando fue detenido lejos de aquí por otro delito.

Dorothy está recuperada, y viene con nosotros a la huerta casi todos los martes, nos hace compañía y nos da consejos, y saca yuyos y cosecha algunas verduras para hacerse una ensalada. Siempre nos sentamos a la puesta del sol y compartimos un café. Cuando supimos que el asaltante que la había maltratado había caído preso, esa semana reemplazamos el café con una botellita de champagne.

Sigurd y Dorothy son maravillosos ejemplos de cómo vivir bien, siempre buscando disfrutar de la vida, a cualquier edad y en cualquier circunstancia.

Vean aquí algunas fotos de la huerta este verano del 2009, incluyendo al indomable Sigurd empuñando una pala.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Atardecer

Fuimos a caminar a un lugar adonde no solemos ir muy a menudo, directamente al oeste de la ciudad, a una hora, hora y media. En esa dirección no hay montañas muy altas, es el pie de las Rockies, muy verde y boscoso. Ibamos en busca de un sendero que venía recomendado por su abundancia de flores.

El camino merodeaba por la ladera de la montaña. Hacia arriba, prado y bosque; hacia abajo, el cañón profundo de un río caudaloso, Sheep River. Llovía intermitentemente cuando llegamos, y paramos al borde del camino para mirar la lluvia, y algunos paseantes: dos pescadores que bajaron al río, y una pareja que descendió del auto para disponerse a andar en bicicleta, con un diminuto perro salchicha a quienes observamos durante sus interminables preparativos, preguntándonos qué harían con el perro cuando se decidieran a emprender camino. El perro resultó tener su propia mochila, asomando el hocico por detrás del hombro del dueño. Una manada de vacas pastaba sobre la ladera de la montaña.

Paró de llover y aunque el cielo estaba oscuro, decidimos que no habíamos ido hasta ahí para no caminar, y nos largamos a subir por el sendero. Era cierto lo de las flores, y pronto llegamos al filo de la colina, ya en el bosque. Entonces comenzó la tormenta eléctrica.

Bajamos rapidito de la montaña, ya bajo un aguacero y con relámpagos lejos, pero en todas las direcciones, tratando de recordar las recomendaciones en caso de tormenta. No estar cerca de árboles - difícil en medio de un bosque - y si los rayos caen cerca, tirarse al piso en un claro, y tratar de no conducir electricidad. Las instrucciones no decían nada acerca de las vacas, que evidentemente gustaban de amontonarse en el sendero, y nos miraban disgustadas sin ninguna gana de apartarse.

No llegó tan cerca la tormenta, pero sí nos empapamos, y estoy seguro que una vaca marrón bastante mal entrazada me insultó.

De vuelta en el auto, por supuesto paró de llover. Decidimos seguir un poco más en la misma dirección antes de volver a la ciudad, y llegamos a un punto donde había una muy buena vista del río, así que paramos para estirar las piernas y descansar. Así fue como llegamos al borde del cañón del Sheep River, con el sol del atardecer a ras del suelo, y la humedad subiendo del bosque, creando pequeñas nubes sobre las puntas de los árboles. Y entonces trepó por la pared del cañón una cabra, en busca del pasto verde de la pradera.

Estas cabras se llaman en inglés Bighorn Sheep, que quiere decir cabra de cuernos grandes. "Sheep" es una palabra que uno asocia con ovejas más que cabras, pero así se llaman. Wikipedia dice que llegaron aquí hace 750,000 años, cruzando el estrecho de Bering. Son animales grandes - el ejemplar de la foto parece ser un macho joven, y la foto es sacada a una distancia considerable - , llegando a los 140 kilos. Han sido muy decimadas por la agricultura y las enfermedades, e increíblemente hay quienes las cazan hoy en día.

Valió la pena empaparse y correr por el barro para llegar a ver este hermoso animal en una hermosa puesta de sol.

Saqué un par de fotos más esa tarde, que pueden ver en mi coleeción de Picasa ("Picasa photostream" a la derecha de esta columna).

sábado, 15 de agosto de 2009

Cómo hacer un pastel de saskatoon (2)


¡A cocinar! (Bueno, en este caso, mi amiga Stephanie cocina, yo saco fotos). Lo primero es cocinar la fruta con azúcar. Mientras tanto, se dispone la masa. (Una copa de vino no viene mal).


Luego viene el tradicional repulgue, y unos tajos para que la cosa no explote en el horno.



Et voilá. Un pastel digno de Homer Simpson.



Saskatoon es también el nombre de la ciudad más populosa (aunque no la capital) de la vecina provincia de Saskatchewan ("saskáchuan"), al este de Alberta. Ambos son nombres indígenas, el primero del fruto, y el segundo del río del mismo nombre, que significa "aguas rápidas". Saskatchewan tiene un terreno muy llano, que podríamos llamar pampa. El chiste clásico es que se puede mirar a un perro correr por un día entero sin perderlo de vista, y si uno se sube a una silla, dos días.

Este fruto es un ingrediente importante de una comida inventada por los indígenas de estas partes, llamada pemmican ("pémican"), que consiste en una mezcla de carne seca hecha polvo (puede ser búfalo, alce, ciervo, lo que haya), y grasa, por partes iguales, a lo que se agrega por ejemplo saskatoons. Muy nutritivo, especialmente para pasar el invierno. ¡Los colonizadores europeos aprendieron rápidamente el valor del pemmican! En realidad, la historia de la colonización de Canadá es al principio una de colaboración entre los indígenas y los europeos, que les sirvió a éstos para no morirse de frío y de hambre. Los indígenas salieron más bien perdiendo de esta colaboración, pero salvo una rebelión a fines del siglo 19 precisamente en la provincia de Saskatchewan, no hubo realmente guerra abierta entre indígenas y europeos a diferencia de los Estados Unidos. He leído de una teoría interesante sobre cómo esa colaboración afectó la cultura de los descendientes de esos colonos europeos, pero eso será tema de otra entrada.

Hay que ver todo lo que surge cuando uno va de paseo al borde del río y cosecha unos frutitos colorados.

sábado, 8 de agosto de 2009

Cómo hacer un pastel de saskatoon (saskatún) (1)

El río Bow cruza a Calgary de oeste a este. Aquí vivían varios pueblos indígenas hasta fin del siglo XIX, y fabricaban arcos (en inglés, bow) de los árboles que crecían a sus orillas. La Policía Montada del Noroeste (Northwest Mounted Police) vino en 1870 y fundó un fuerte sobre el río, no para pelear con los indígenas - todo lo contrario - sino con los americanos. Lo llamaron Fort Calgary, un nombre escocés que significa "aguas claras". Ese cuerpo de policía fue el antecesor de la famosa Real Policía Montada Canadiense (Royal Canadian Mounted Police, o cariñosamente, los Mounties), mundialmente famosa por sus uniformes de Boy Scout colorados.

¿Qué tiene que ver todo esto con un pastel? ¿Y qué es un saskatoon (saskatún)?

Saskatoon es el fruto de un árbol que también crece a orillas del río, y es la base, por ejemplo, de riquísimos pasteles. A continuación, un manual de instrucciones para hacer pastel de saskatoon desde cero.

Primero, encontrar los árboles. Luego, cosechar los frutos. Llenar el recipiente más grande que uno tiene en la mochila. Descansar. Charlar con con otros paseantes. Descansar un poco más.

sábado, 1 de agosto de 2009

La yerba mate en el Gran Norte Blanco

El otro día estuve en una casa de té en el barrio de Kensington, unas pocas cuadras donde los locales se olvidan que ésta es la capital del petróleo y van a tomar un café o una taza de té, entran en negocitos extraños, o simplemente caminan mirando vidrieras. El procedimiento, por si vienen alguna vez, es el siguiente: Todo a lo largo de la pared derecha hay estantes con frascos con distintos tipos de té. Se elige el que uno quiere, y se lo lleva a una señorita muy simpática que te prepara una cafetera con el té.

Aquí está la conección rioplatense. Dos estantes enteros están dedicados a la yerba mate. Pero ésta no es cualquier yerba. Es yerba combinada con menta, con chocolate, gengibre, pétalos de flores, caramelo, café, anís, limón, frambuesas, coco, miel, canela, clavo, y mucho más. ¿Cuál probarían Uds.?

domingo, 7 de junio de 2009

Bienvenidos

Lo que es un domingo sin tener nada que hacer. No estoy seguro por qué complicado proceso subconsciente me surgió una idea que hace tiempo se me debería haber ocurrido: hacer un blog en español para mis familiares, amigos, y conocidos de habla española, amén de cualquier otro distraído que caiga en este rincón del ciberespacio vaya a saber cómo. Bienvenidos todos.

No voy a hacer una larga introducción. Me iré presentando gradualmente a través de las cosas que cuente. Por lo pronto, debo aclarar el título. The Great White North, el Gran Norte Blanco, es el cariñoso apodo que le damos a Canadá, porque es un país muy grande, está al norte de todo el resto del mundo, y es sumamente blanco, salvo breves aunque maravillosos episodios verdes.

A continuación, las aventuras de un argentino vagabundo que vino a echar raíces aquí.