viernes, 18 de septiembre de 2009

Tantas imágenes, tan poco tiempo



Este verano cerca de la universidad me topé con este magnífico ejemplar de auto, que reconocí inmediatamente: era un Chevrolet Impala de los años 50.

No es que yo sea un experto en automóviles históricos. La razón por la cual reconozco éste inmediatamente es que está asociado con un hito personal.

El 18 de enero de 1959 desembarqué en el puerto de Londres, de la mano de mis padres. Habíamos partido poco antes de fin de año en el buque Libertad de la empresa Dodero, tras hacer escala en el puerto de Santos en Brasil, y luego lanzarse a través del Atlántico, para llegar de noche a la hermosa isla portuguesa de Funchal, luego el puerto francés de Le Havre, y enseguida después una mañana fría y lluviosa de invierno en el puerto de Londres.

Nos vino a buscar y dar la bienvenida el consejero económico de la embajada, un personaje exuberante, con un automóvil igualmente exuberante. Era un Chevrolet Impala, color rosa, con asientos tapizados en imitación de piel de leopardo, cubiertos con vinílico transparente. Jamás habíamos visto nada semejante. Subirse a ese auto era como entrar en una nave marciana. Quién me iba a decir entonces que 50 años más tarde me iba a reencontrar con ese automóvil fantástico, en una tarde apacible de verano, camino a mi hogar canadiense.


jueves, 10 de septiembre de 2009

¡Largaron!


Tenía que suceder ... se terminó el verano. Ayer comenzaron de nuevo las clases en la Universidad de Calgary. Miles de estudiantes desparramados por el centro de estudiantes al mediodía, en la librería comprando textos, o por afuera corriendo a clase o simplemente tomando sol. Y yo corriendo entre medio, tratando de no llevarme a nadie por delante, nunca del todo listo para esto a pesar de los años. Corro a mi clase de mecánica para estudiantes de física y de astrofísica, que rebosan de entusiasmo, felices de estar por fin en la universidad. Luego corro a mi clase de segundo año para ingenieros, para hablar de rayos de luz y ondas de sonido. Están nerviosos y alertas, saben que les espera otro año duro de mucho trabajo en poco tiempo. Temprano a la mañana me juntaré con un puñado de estudiantes de astrofísica. Nos sumergiremos contentos en los detalles del funcionamiento de telescopios y cámaras. Más adelante hablaremos de elipses y parábolas, y de planetas y rocas volando por el espacio. Y caminando por los pasillos, iré pensando en algún proyecto para mi curso a distancia de astronomía, para estudiantes curiosos de psicología, de arte, de ciencias políticas, de cualquier cosa menos ciencia.


El otoño es tan corto ... Días de cielo azulísimo y sol, aire fresco especialmente temprano a la mañana, y luego los árboles amarillos y después las veredas y las calles amarillas. Todavía hay tiempo de huir a las montañas los fines de semana, y disfrutar del aire frío y el sol tibio, el silencio y el perfume de los pinos, el sol bajo y el atardecer temprano. Tanta belleza.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Las calles de Calgary (1)

Calgary es quizás la más americana de las ciudades principales de Canadá. No es la capital de la provincia de Alberta - Edmonton, 300 km al norte, es la capital - pero es decididamente el centro económico. Alberta es una provincia rica gracias al petróleo y el gas, y Calgary es la sede central de las empresas petroleras. Es una ciudad de 1 millón de habitantes, del mismo orden que Rosario.

Calgary no se ha desarrollado al azar, como muchas ciudades. La construcción residencial se hace de a barrios enteros a la vez, y las zonas industriales, comerciales, o residenciales están muy claramente definidas.


Lo que hace que Calgary podría ser una ciudad de Estados Unidos es que el automóvil reina supremo. Hay tres tipos de calle, claramente diferenciados. El sistema recuerda mucho el sistema circulatorio. Están las avenidas de tránsito rápido y pocos semáforos, con rampas de entrada y salida. Luego en cada barrio residencial hay una o dos calles principales, y de éstas sale una red capilar de callecitas retorcidas, donde sólo entran los residentes locales.

Tomemos como ejemplo donde vivo yo. El barrio se llama Dalhousie (Daljausi). Por lo tanto, todas las calles son Dal-algo: Dalton, Dalgetty, Dalhart, etc. La calle principal es Dalhousie Drive, que se conecta cerca con la gran avenida Crowchild Trail, que atraviesa la ciudad de norte a sur. En general, las avenidas más importantes se llaman "trail", que significa sendero.


Muchas de las avenidas de tránsito rápido tienen nombres indígenas. David Crowchild, (Hijo de Cuervo) fue un famoso jefe de la tribu Tsuu-Tina, que ocupa una reserva en las afueras de la ciudad. Otra avenida, la más rápida de la ciudad (el límite de velocidad es 100 km/h) se llama Deerfoot Trail. Deerfoot (Dierfut), o Pata de Ciervo, fue un famoso corredor muy veloz de la tribu Siksika. En 1886 Deerfoot ganó una carrera que consistía en correr la mayor distancia en 16 horas, divididas en 4 períodos de 4 horas. En ese tiempo, Deerfoot corrió algo más de 84 millas, unos 136 kilómetros.