jueves, 24 de junio de 2010

Feliz cumple, Argentina


De izquierda a derecha y de arriba hacia abajo: Stephanie, Cindy, Greg, Jon, la República Argentina, un hincha de Boca, Maria, Brian, y Verónica. 

No por estar en el Gran Norte Blanco dejamos de recordar que este año se cumplen los primeros 200 años de las Provincias Unidas del Sur. Y bastan dos argentinos para organizar una fiesta. En este caso, la compatriota Verónica Piñero y yo unimos fuerzas para festejar el bicentenario en el jardín de Stephanie, con un alegre grupo de simpatizantes canadienses. Verónica estuvo a cargo de las empanadas y el arroz con leche (increíbles), mientras yo preparaba choripanes, y compartía generosamente el dulce de leche que me había llevado toda la mañana encontrar. Nuestros aliados aportaron vino (argentino por supuesto, el Malbec es todo un éxito en el GNB), y ensaladas.


 A la hora señalada nos concentramos en el jardín. Yo icé la bandera argentina que había comprado de liquidación después del último mundial por $5, en la terraza de Stephanie, declarándola territorio argentino y apoderándome de la parrilla. El otro símbolo patrio que teníamos era mi camiseta de Boca, en representación, como es sabido, de la mitad más uno del país.

La celebración fue muy exitosa. Nuestros aliados canadienses eran Jon, el marido de Verónica; Brian, abogado especializado en derechos humanos oriundo de la costa este de Canadá, donde hablan un dialecto misterioso que recuerda el inglés; Greg, abogado también, especialista en cuestiones de copyright y profesor de la Facultad de Derecho local, y su esposa María, embajadora en países del Africa; Cindy, angustiada empleada de una empresa financiera y poeta; y Stephanie, que durante los días de semana es administradora de un instituto de derechos civiles en la universidad local, donde trabaja Brian y hasta hace poco Cindy, y sueña con tener algún día su propia florería, y tener más tiempo para pintar. Verónica también es abogada, y también está trabajando en el instituto de Stephanie, donde la conocí.


Todos se interesaron mucho por la historia del 25 de mayo, y se alegraron mucho cuando les dijimos que dentro de seis años tendremos otra fiesta igual. También se comieron casi todas las empanadas, y le dieron un saque impresionante al arroz con leche. Solamente hubo un momento tenso cuando alguien pidió ketchup y mostaza para los chorizos, y me tuve que poner firme.

 El día fue hermoso, y todos levantamos nuestras copas para brindar a la patria lejana. En su bicentenario, al gran pueblo argentino, salud.

domingo, 25 de octubre de 2009

Un inmigrante canadiense a la Argentina

Alguien me señaló hace poco una curiosa conexión entre Canadá y la Argentina: el castor.

La historia de la colonización europea de Canadá es en gran medida la historia de la industria de la piel de castor.



Este industrioso animal nada muy eficientemente por los ríos gracias a sus patas traseras y su cola altamente especializadas, y construye embalses y casas debajo del agua con ramas que corta con sus poderosos dientes. Es el animal emblemático de Canadá, y no es raro encontrar rastros de sus construcciones en los ríos. Su piel era considerada muy valiosa, y de hecho la caza de este animalito fue la base del éxito de la Compañía de la Bahía de Hudson, una de las empresas más antiguas del mundo, establecida en 1670. 

En 1946, la Armada Argentina decidió que la misma industria tendría mucho éxito en al lejana Tierra del Fuego, e introdujeron 25 castores en la isla. No contaron con que el castor es (a) indomesticable, y (b) prolífico. Hoy en día se estima que hay entre 70,000 y 100,000 castores fueguinos, y se sospecha que pueden haber cruzado al continente también. Tengo entendido que los habitantes de la isla se han acostumbrado a cazar e incluso comer castores, y han descubierto que a los turistas les interesan mucho, por lo que organizan giras para ver castores.

Por acá hay algunos castores que se han establecido en la ciudad, principalmente a orillas del río. Son voraces consumidores de árboles, razón por la cual los troncos de la mayoría de los árboles cerca del río están rodeados de un cerco de alambre. Comen la corteza, y cortan las ramas para sus construcciones.

En uno de nuestros paseos favoritos hay una pequeña laguna donde vive un castor. En el centro de esta imagen de Google maps, sobre la orilla de la laguna, se ve un círculo gris: es la casa del castor. Yo nunca lo he visto, aunque lo he oído. Una vez sentados en un banco al borde de la laguna a la puesta del sol, oímos un fuerte ruido como de alguien que arrastraba algo pesado. Stephanie jura que lo vió. Lo que seguro vimos fue el cerco de alambre quebrado, y la huella de un tronco que terminaba en el agua. Y lo que seguro hemos visto también son las señales inconfundibles de su apetito:



jueves, 22 de octubre de 2009

Una pausa

A veces la semana pasa rápido y no he escrito nada nuevo. Es sólo una pausa, mientras atiendo al resto del mundo que no lee mi blog. Pero tengo más fotos todavía por desempaquetar, y pequeñas historias que contar. Enseguida vuelvo.

viernes, 9 de octubre de 2009

Primera nevada




Menos de dos semanas entrado el otoño, y ya cayó la primera nieve de la temporada. Amanecimos con los techos blancos, y grandes copos cayendo despacito. Mis hierbas, todavía en sus macetas en el balcón, disfrazadas de arbolitos de navidad: la menta, el orégano, la salvia, el romero, todos nevados. Parecen no preocuparse demasiado. Veremos.



Previendo ésto, Stephanie terminó de cosechar lo último de la huerta un par de días antes. Las arvejas, los porotos, y las zanahorias ya habían terminado antes. Ahora tenemos remolachas y nabos, apenas mordisqueados por los ratones, y unos hermosos puerros que pronto se convertirán en sopa, junto con algunas cebollas. También hubo que rescatar los tomates, aunque estaban en el invernadero. Terminarán de madurar entre diarios, para luego convertirse en salsa.

Todavía queda trabajo por hacer en la huerta. Hay que remover la tierra, y tenemos planes de sembrar espinaca. Las semillas quedarán adormecidas durante el invierno, pero se reanimarán a la primera señal de la primavera. 


Un poco temprano este año, el invierno ha dado aviso que pronto llegará.

lunes, 5 de octubre de 2009

Mercedes Sosa

Y se nos fue Mercedes Sosa. Tuve la fortuna de verla en Calgary, junto a mi Mercedes, hace algunos años, y quise que su voz acompañara a mi madre cuando celebramos su vida, cantando "Las manos de mi madre" y "Gracias a la vida".

Aquí está con esa voz increíble cantando y ensayando unos pasos de cueca, con "Todo cambia".

Gracias, Mercedes Sosa, por tanta belleza, por la belleza de tu canto y por la belleza de tu vida. Que en paz descanses.

sábado, 3 de octubre de 2009

Micropréstamos

La idea es simple, y totalmente contraintuitiva: prestarle plata a la gente más pobre, a quienes los bancos no les permitirían pararse en la puerta para guarecerse de la lluvia, mucho menos darles un préstamo.

No se trata de grandes sumas de dinero. Lo suficiente como para comprar un cerdo, una máquina de coser, una bicicleta, alimento balanceado para gallinas. Pero no es caridad. Es un préstamo, y hay un compromiso de devolverlo.

La idea se le ocurrió a Muhammad Yunus de Bangla Desh, fundador del Banco Grameen (Gramín, que  quiere decir "de la aldea" en bengalí) en 1976, y fue un éxito fenomenal. Yunus ganó el premio Nobel de la paz en 2006, y hoy existen muchos bancos de microcrédito por todo el mundo.

Kiva lleva la idea más lejos. Es una organización que funciona en el internet, que actúa de intermediaria entre prestamistas electrónicos de todo el mundo, y los clientes de bancos de microcrédito igualmente esparcidos por todo el mundo. En el sitio de Kiva los aspirantes a un préstamo ponen una pequeña reseña de quienes son, cuál es su negocio, cuánto dinero necesitan, y para qué. Por ejemplo, Justa Sanches Carhuachín, del Perú, buscaba USD 700 para comprar cerdos para criar. Varios prestamistas aportaron desde USD 25 cada uno, y el compromiso es que van a ser devueltos en 6 meses. El préstamo se hace por intermedio de una organización local, que ya lleva prestados unos USD 2.5 millones, y tiene una tasa de default del 0.0%. Así, hasta la fecha Kiva lleva prestados USD 95 millones, a unos 240,000 pequeños empresarios, y aportados por 570,000 personas en 183 países. El porcentaje devuelto es el 98.42%. La mayoría de los recipientes (82.82%) son mujeres.

Desde el punto de vista del cibernauta individual, una opción es por supuesto prestarle un poco de plata a alguien. Otra opción interesante también es conectar instituciones de microcrédito locales con Kiva. A mí me llama la atención, por ejemplo, que no hay ninguna institución de microcrédito en la Argentina asociada a Kiva. Hace un tiempo pasé esta información a RADIM, Red Argentina de Instituciones de Microcrédito, quienes me agardecieron el dato y prometieron pasárselo a sus instituciones socias, pero todavía no aparece ninguna en Kiva.

La idea de invertir una pequeña suma de dinero en la actividad productiva de alguien que está afuera del circuito normal de las finanzas resulta muy atractiva, especialmente porque detrás de esa pequeña empresaria hay una familia, hay chicos, que se benefician de esa inversión. Y la inversión se multiplica, porque una vez que se devuelve un préstamo, se puede reinvertir en otro emprendimiento, y así ilimitadamente. Así dan gusto las finanzas.

jueves, 1 de octubre de 2009

Visitante ilustre

Esta semana estuvo en Calgary el Dalai Lama. El miércoles fuimos a verlo, junto con 20,000 de nuestros mejores amigos, en el Saddledome, que normalmente funciona como el estadio de los Calgary Flames, el equipo de hockey local. El video de su presentación puede verse aquí.


Es un hombre no muy mayor (nació en 1935), aunque un poco débil físicamente, pero para nada mentalmente. Su expresión es muy vivaz, y sonríe con los ojos. Habló un rato largo, ayudado ocasionalmente por un traductor, que le soplaba alguna palabra en inglés de vez en cuando. Luego contestó preguntas, leídas por el muchacho local Mark Tewksbury, quien supo ser medallista de oro olímpico en natación en 1992, para luego hacer carrera en la televisión.

Algunas ideas que me llamaron la atención:

"Alguna gente cree que tengo poderes para curar. El año pasado me operaron para extirpar la vesícula. Esto demuestra que no tengo ningún poder para curar". 

¨Me hace gracia que me hayan dado un título honorario (el rector de la Universidad de Calgary le acababa de otorgar un doctorado honoris causa). Siempre fuí un estudiante haragán".

"Yo soy un hombre del siglo XX, que fue un siglo marcado por la violencia: 200 millones de personas murieron en guerras. Los jóvenes de hoy pertenecen al siglo XXI, que debe ser un siglo de paz".

"La paz es más que la mera ausencia de violencia. En la época de la guerra fría, los dos bandos se armaban fuertemente, cada uno temeroso de ser atacado por el otro. Eso no era paz. La paz requiere un esfuerzo deliberado".

"La paz requiere actuar con compasión. Para actuar con compasión, uno debe tener calma".

"Para poder actuar con compasión, se necesita tener confianza en sí mismo".

Contestando a una pregunta sobre cómo se veía a sí mismo, cuando los demás lo tratan como un personaje importante: "Yo siempre digo que soy un simple monje budista. Sé que es así porque a veces sueño y aparezco en mis sueños, y siempre aparezco como un monje."

"La paz se hace a distintos niveles: global, nacional, familiar, personal. Para hacer la paz a nivel personal, hay que entender que en el nivel más básico todos somos exactamente iguales, ni siquiera un poquito diferentes. Sobre este nivel podemos agregar capas que nos diferencian: la nacionalidad, la etnicidad, la religión. Pero en el nivel más bajo, no hay diferencias".

Una pregunta vino de una pareja que estaba por tener un bebé, y querían saber algo sabio que decirle a su hijo: "No sé. Es demasiado pronto. Su bebé todavía no ha nacido. Todas las personas tienen un modo de ser diferente, y necesitan oir distintas cosas. Lo que sí es seguro es que deben brindarle a su bebé el mayor afecto posible. La ciencia médica ha demostrado que los niños que reciben mucho afecto de sus padres desarrollan su cerebro más rápido y mejor".

"Yo creo que existe una ética secular. La ética es independiente de la fé religiosa".

El Dalai Lama insiste que es igual a todo el mundo. Muchos ven esto como un signo de modestia. Pero a mí me parece que no es modestia. Es cierto, no hay diferencia entre él y los demás. Y ese es su desafío. Comprometerse a una vida de paz y compasión sería fácil para un santo. Pero él no es un santo, y si él lo puede hacer, otros pueden también.