La historia de la colonización europea de Canadá es en gran medida la historia de la industria de la piel de castor.
Este industrioso animal nada muy eficientemente por los ríos gracias a sus patas traseras y su cola altamente especializadas, y construye embalses y casas debajo del agua con ramas que corta con sus poderosos dientes. Es el animal emblemático de Canadá, y no es raro encontrar rastros de sus construcciones en los ríos. Su piel era considerada muy valiosa, y de hecho la caza de este animalito fue la base del éxito de la Compañía de la Bahía de Hudson, una de las empresas más antiguas del mundo, establecida en 1670.
En 1946, la Armada Argentina decidió que la misma industria tendría mucho éxito en al lejana Tierra del Fuego, e introdujeron 25 castores en la isla. No contaron con que el castor es (a) indomesticable, y (b) prolífico. Hoy en día se estima que hay entre 70,000 y 100,000 castores fueguinos, y se sospecha que pueden haber cruzado al continente también. Tengo entendido que los habitantes de la isla se han acostumbrado a cazar e incluso comer castores, y han descubierto que a los turistas les interesan mucho, por lo que organizan giras para ver castores.
Por acá hay algunos castores que se han establecido en la ciudad, principalmente a orillas del río. Son voraces consumidores de árboles, razón por la cual los troncos de la mayoría de los árboles cerca del río están rodeados de un cerco de alambre. Comen la corteza, y cortan las ramas para sus construcciones.
En uno de nuestros paseos favoritos hay una pequeña laguna donde vive un castor. En el centro de esta imagen de Google maps, sobre la orilla de la laguna, se ve un círculo gris: es la casa del castor. Yo nunca lo he visto, aunque lo he oído. Una vez sentados en un banco al borde de la laguna a la puesta del sol, oímos un fuerte ruido como de alguien que arrastraba algo pesado. Stephanie jura que lo vió. Lo que seguro vimos fue el cerco de alambre quebrado, y la huella de un tronco que terminaba en el agua. Y lo que seguro hemos visto también son las señales inconfundibles de su apetito:




1 comentario:
Lamentablemente los "lindos" castores en Ushuahia no tienen depredadores y tampoco ningún aprecio por los centenarios guindos y nothofagus (lengas) con lo cual hacen un enorme daño al ecosistema. Los guardaparques ya no saben que hacer para correrlos del Parque Nacional La Pataia. Hace unos 25años solían dinamitarles las guaridas.
Para los que extrañan mucho al volver, también tenemos ardillas, otro animalito exótico que se escapó de los criaderos de mascotas en la zona de Lujan y está avanzando. Lagartijas? Si claro, de las nuestras y de las exoticas, que se escaparon en Capital Federal.... La historia de nuestros desastres ecológicos solo tendría rival en Australia.
Saludos
Hernán
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