viernes, 4 de septiembre de 2009

Las calles de Calgary (1)

Calgary es quizás la más americana de las ciudades principales de Canadá. No es la capital de la provincia de Alberta - Edmonton, 300 km al norte, es la capital - pero es decididamente el centro económico. Alberta es una provincia rica gracias al petróleo y el gas, y Calgary es la sede central de las empresas petroleras. Es una ciudad de 1 millón de habitantes, del mismo orden que Rosario.

Calgary no se ha desarrollado al azar, como muchas ciudades. La construcción residencial se hace de a barrios enteros a la vez, y las zonas industriales, comerciales, o residenciales están muy claramente definidas.


Lo que hace que Calgary podría ser una ciudad de Estados Unidos es que el automóvil reina supremo. Hay tres tipos de calle, claramente diferenciados. El sistema recuerda mucho el sistema circulatorio. Están las avenidas de tránsito rápido y pocos semáforos, con rampas de entrada y salida. Luego en cada barrio residencial hay una o dos calles principales, y de éstas sale una red capilar de callecitas retorcidas, donde sólo entran los residentes locales.

Tomemos como ejemplo donde vivo yo. El barrio se llama Dalhousie (Daljausi). Por lo tanto, todas las calles son Dal-algo: Dalton, Dalgetty, Dalhart, etc. La calle principal es Dalhousie Drive, que se conecta cerca con la gran avenida Crowchild Trail, que atraviesa la ciudad de norte a sur. En general, las avenidas más importantes se llaman "trail", que significa sendero.


Muchas de las avenidas de tránsito rápido tienen nombres indígenas. David Crowchild, (Hijo de Cuervo) fue un famoso jefe de la tribu Tsuu-Tina, que ocupa una reserva en las afueras de la ciudad. Otra avenida, la más rápida de la ciudad (el límite de velocidad es 100 km/h) se llama Deerfoot Trail. Deerfoot (Dierfut), o Pata de Ciervo, fue un famoso corredor muy veloz de la tribu Siksika. En 1886 Deerfoot ganó una carrera que consistía en correr la mayor distancia en 16 horas, divididas en 4 períodos de 4 horas. En ese tiempo, Deerfoot corrió algo más de 84 millas, unos 136 kilómetros.

viernes, 28 de agosto de 2009

Otra de naturaleza

A esta altura va quedando claro que me gusta mucho la naturaleza. Y esta zona donde vivo se presta mucho para el que le gusta el color verde. Calgary es una ciudad mediana, de un millón de habitantes, muy desparramados. Hay bastantes espacios verdes en la ciudad, especialmente alrededor del río, y las montañas están muy cerca.

El domingo pasado, por ejemplo, paseamos por un santuario de aves migratorias en el barrio de Inglewood. El parque llega al borde del río, y tiene pequeñas lagunas y arroyos que atraen a toda clase de aves, y otros animales.

Hay cómodos senderos, y bancos para sentarse, pero nunca falta algún curioso que se desvía del sendero para ver qué se esconde en el pasto alto, y quizás se encuentra con una familia de ciervos, por ejemplo:


La familia completa puede verse en mi galería de Picasa. El grupo consistía en una hembra, que se ve en la foto, sus dos pequeños, y un macho joven ya con cuernos aterciopelados que podría ser su hijo también. Todos comían tranquilamente, y no parecían preocuparse mucho por el fotógrafo, lo que me indica que estarían acostumbrados a ver gente. Tenían mucha curiosidad, y la hembra en particular se quedó inmóvil mirándome por mucho tiempo.

Durante todo el tiempo que los estuve fotografiando, me moví muy poco y despacio, tratando de evitar hacer el menor ruido. El ambiente era de gran paz y silencio, salvo el viento en las ramas. Un rato mágico.

El día había sido templado, pero hacia el final de la tarde llegó un frente frío con viento, y nos apuramos a volver. Ya era tarde y parecía que no quedaba nadie en el parque, cuando nos encontramos con una pareja caminando en la otra dirección.

Ambos rondarían los 80 años, y caminaban despacito, ella con un bastón, tomados de la mano. Nos saludamos, y nos avisaron que acababan de pasar un great blue heron, un ave grande pescadora, y que seguramente la íbamos a encontrar. Y se fueron hacia adentro del parque, ansiosos por ver los pájaros a la puesta del sol.

Efectivamente, muy poco después nos encontramos con el ave parada majestuosamente al borde de un arroyo, iluminada por los últimos rayos de sol. Nos quedamos un rato observándola, a pesar del frío. No parecía tener ningún apuro, igual que los ciervos. Permaneció casi inmóvil un rato largo, y luego bajó despacito al arroyo y con mucha dignidad comenzó a andar observando el agua con mucha atención. De vez en cuando disparaba un picotazo manejando el pescuezo como un látigo, y así fue pescando la cena.



Mi amigo Chris dice que llueven milagros continuamente. Tiene razón.

sábado, 22 de agosto de 2009

Horticultura urbana

En el año 2001, un grupo de estudiantes fundaron una huerta dentro del predio de la universidad, con el beneplácito y el apoyo de la misma. El objectivo era cultivar verduras no sólo para ellos mismos sino para donar también, y en el proceso aprender horticultura. En años posteriores, se incorporaron más campesinos urbanos, alquilando pequeños lotes, y en el 2007 yo fuí uno de esos. Un modesto alquiler (este año puse unos 25 dólares) da acceso a un lindo lote, irrigación, abono producido ahí mismo, y una bien nutrida colección de herramientas. El estilo es decididamente orgánico. Los pesticidas y fertilizantes sintéticos están totalmente excluídos.

¡Lo primero que aprendí es que la horticultura es mucho trabajo! Mi producción era más que modesta, y la batalla contra los yuyos a duras penas un empate, pero disfrutaba del sol y el aire libre, y la agradable compañía de otros campesinos. Este año se plegó Stephanie, una eximia jardinera, especializada en flores, pero también conocedora del lado alimentario de la jardinería, habiendo aprendido al lado de su abuela. También disfrutamos periódicamente de la compañía de un par de amigos, Sigurd de 82 años, y Dorothy de 70.

Sigurd es oriundo de Latvia. Empezó trabajando en el campo a los 11 años, peleó en la segunda guerra, y en algún momento emigró a Canadá, donde, entre otras ocupaciones, trabajó en un laboratorio forense, arruinándose los pulmones con vapores tóxicos. Durante muchos años fue bailarín, y también es pintor. A los 82 años sigue bailando (le gusta especialmente la música reggae), practica y enseña tai-chi, pinta, y cuenta anécdotas increíbles.

Dorothy se crió en el campo en Saskatchewan, y ahora es viuda y y retirada. Luchó una dura batalla con el cáncer, y ganó. Hace algo más de un año fue a hacer sus compras tarde (todavía maneja) cuando un tipo trató de robarle la cartera en el estacionamiento del supermercado. Dorothy lo empujó, y el criminal a ella. Dorothy cayó y se rompió la cadera. El asaltante salió corriendo y largó la cartera cerca. En el forcejeo se lastimó, y una gota de sangre quedó en la cartera, que la policía recuperó al día siguiente. Esa gota de sangre sirvió para identificarlo por su ADN un año después, cuando fue detenido lejos de aquí por otro delito.

Dorothy está recuperada, y viene con nosotros a la huerta casi todos los martes, nos hace compañía y nos da consejos, y saca yuyos y cosecha algunas verduras para hacerse una ensalada. Siempre nos sentamos a la puesta del sol y compartimos un café. Cuando supimos que el asaltante que la había maltratado había caído preso, esa semana reemplazamos el café con una botellita de champagne.

Sigurd y Dorothy son maravillosos ejemplos de cómo vivir bien, siempre buscando disfrutar de la vida, a cualquier edad y en cualquier circunstancia.

Vean aquí algunas fotos de la huerta este verano del 2009, incluyendo al indomable Sigurd empuñando una pala.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Atardecer

Fuimos a caminar a un lugar adonde no solemos ir muy a menudo, directamente al oeste de la ciudad, a una hora, hora y media. En esa dirección no hay montañas muy altas, es el pie de las Rockies, muy verde y boscoso. Ibamos en busca de un sendero que venía recomendado por su abundancia de flores.

El camino merodeaba por la ladera de la montaña. Hacia arriba, prado y bosque; hacia abajo, el cañón profundo de un río caudaloso, Sheep River. Llovía intermitentemente cuando llegamos, y paramos al borde del camino para mirar la lluvia, y algunos paseantes: dos pescadores que bajaron al río, y una pareja que descendió del auto para disponerse a andar en bicicleta, con un diminuto perro salchicha a quienes observamos durante sus interminables preparativos, preguntándonos qué harían con el perro cuando se decidieran a emprender camino. El perro resultó tener su propia mochila, asomando el hocico por detrás del hombro del dueño. Una manada de vacas pastaba sobre la ladera de la montaña.

Paró de llover y aunque el cielo estaba oscuro, decidimos que no habíamos ido hasta ahí para no caminar, y nos largamos a subir por el sendero. Era cierto lo de las flores, y pronto llegamos al filo de la colina, ya en el bosque. Entonces comenzó la tormenta eléctrica.

Bajamos rapidito de la montaña, ya bajo un aguacero y con relámpagos lejos, pero en todas las direcciones, tratando de recordar las recomendaciones en caso de tormenta. No estar cerca de árboles - difícil en medio de un bosque - y si los rayos caen cerca, tirarse al piso en un claro, y tratar de no conducir electricidad. Las instrucciones no decían nada acerca de las vacas, que evidentemente gustaban de amontonarse en el sendero, y nos miraban disgustadas sin ninguna gana de apartarse.

No llegó tan cerca la tormenta, pero sí nos empapamos, y estoy seguro que una vaca marrón bastante mal entrazada me insultó.

De vuelta en el auto, por supuesto paró de llover. Decidimos seguir un poco más en la misma dirección antes de volver a la ciudad, y llegamos a un punto donde había una muy buena vista del río, así que paramos para estirar las piernas y descansar. Así fue como llegamos al borde del cañón del Sheep River, con el sol del atardecer a ras del suelo, y la humedad subiendo del bosque, creando pequeñas nubes sobre las puntas de los árboles. Y entonces trepó por la pared del cañón una cabra, en busca del pasto verde de la pradera.

Estas cabras se llaman en inglés Bighorn Sheep, que quiere decir cabra de cuernos grandes. "Sheep" es una palabra que uno asocia con ovejas más que cabras, pero así se llaman. Wikipedia dice que llegaron aquí hace 750,000 años, cruzando el estrecho de Bering. Son animales grandes - el ejemplar de la foto parece ser un macho joven, y la foto es sacada a una distancia considerable - , llegando a los 140 kilos. Han sido muy decimadas por la agricultura y las enfermedades, e increíblemente hay quienes las cazan hoy en día.

Valió la pena empaparse y correr por el barro para llegar a ver este hermoso animal en una hermosa puesta de sol.

Saqué un par de fotos más esa tarde, que pueden ver en mi coleeción de Picasa ("Picasa photostream" a la derecha de esta columna).

sábado, 15 de agosto de 2009

Cómo hacer un pastel de saskatoon (2)


¡A cocinar! (Bueno, en este caso, mi amiga Stephanie cocina, yo saco fotos). Lo primero es cocinar la fruta con azúcar. Mientras tanto, se dispone la masa. (Una copa de vino no viene mal).


Luego viene el tradicional repulgue, y unos tajos para que la cosa no explote en el horno.



Et voilá. Un pastel digno de Homer Simpson.



Saskatoon es también el nombre de la ciudad más populosa (aunque no la capital) de la vecina provincia de Saskatchewan ("saskáchuan"), al este de Alberta. Ambos son nombres indígenas, el primero del fruto, y el segundo del río del mismo nombre, que significa "aguas rápidas". Saskatchewan tiene un terreno muy llano, que podríamos llamar pampa. El chiste clásico es que se puede mirar a un perro correr por un día entero sin perderlo de vista, y si uno se sube a una silla, dos días.

Este fruto es un ingrediente importante de una comida inventada por los indígenas de estas partes, llamada pemmican ("pémican"), que consiste en una mezcla de carne seca hecha polvo (puede ser búfalo, alce, ciervo, lo que haya), y grasa, por partes iguales, a lo que se agrega por ejemplo saskatoons. Muy nutritivo, especialmente para pasar el invierno. ¡Los colonizadores europeos aprendieron rápidamente el valor del pemmican! En realidad, la historia de la colonización de Canadá es al principio una de colaboración entre los indígenas y los europeos, que les sirvió a éstos para no morirse de frío y de hambre. Los indígenas salieron más bien perdiendo de esta colaboración, pero salvo una rebelión a fines del siglo 19 precisamente en la provincia de Saskatchewan, no hubo realmente guerra abierta entre indígenas y europeos a diferencia de los Estados Unidos. He leído de una teoría interesante sobre cómo esa colaboración afectó la cultura de los descendientes de esos colonos europeos, pero eso será tema de otra entrada.

Hay que ver todo lo que surge cuando uno va de paseo al borde del río y cosecha unos frutitos colorados.

sábado, 8 de agosto de 2009

Cómo hacer un pastel de saskatoon (saskatún) (1)

El río Bow cruza a Calgary de oeste a este. Aquí vivían varios pueblos indígenas hasta fin del siglo XIX, y fabricaban arcos (en inglés, bow) de los árboles que crecían a sus orillas. La Policía Montada del Noroeste (Northwest Mounted Police) vino en 1870 y fundó un fuerte sobre el río, no para pelear con los indígenas - todo lo contrario - sino con los americanos. Lo llamaron Fort Calgary, un nombre escocés que significa "aguas claras". Ese cuerpo de policía fue el antecesor de la famosa Real Policía Montada Canadiense (Royal Canadian Mounted Police, o cariñosamente, los Mounties), mundialmente famosa por sus uniformes de Boy Scout colorados.

¿Qué tiene que ver todo esto con un pastel? ¿Y qué es un saskatoon (saskatún)?

Saskatoon es el fruto de un árbol que también crece a orillas del río, y es la base, por ejemplo, de riquísimos pasteles. A continuación, un manual de instrucciones para hacer pastel de saskatoon desde cero.

Primero, encontrar los árboles. Luego, cosechar los frutos. Llenar el recipiente más grande que uno tiene en la mochila. Descansar. Charlar con con otros paseantes. Descansar un poco más.

sábado, 1 de agosto de 2009

La yerba mate en el Gran Norte Blanco

El otro día estuve en una casa de té en el barrio de Kensington, unas pocas cuadras donde los locales se olvidan que ésta es la capital del petróleo y van a tomar un café o una taza de té, entran en negocitos extraños, o simplemente caminan mirando vidrieras. El procedimiento, por si vienen alguna vez, es el siguiente: Todo a lo largo de la pared derecha hay estantes con frascos con distintos tipos de té. Se elige el que uno quiere, y se lo lleva a una señorita muy simpática que te prepara una cafetera con el té.

Aquí está la conección rioplatense. Dos estantes enteros están dedicados a la yerba mate. Pero ésta no es cualquier yerba. Es yerba combinada con menta, con chocolate, gengibre, pétalos de flores, caramelo, café, anís, limón, frambuesas, coco, miel, canela, clavo, y mucho más. ¿Cuál probarían Uds.?