viernes, 9 de octubre de 2009

Primera nevada




Menos de dos semanas entrado el otoño, y ya cayó la primera nieve de la temporada. Amanecimos con los techos blancos, y grandes copos cayendo despacito. Mis hierbas, todavía en sus macetas en el balcón, disfrazadas de arbolitos de navidad: la menta, el orégano, la salvia, el romero, todos nevados. Parecen no preocuparse demasiado. Veremos.



Previendo ésto, Stephanie terminó de cosechar lo último de la huerta un par de días antes. Las arvejas, los porotos, y las zanahorias ya habían terminado antes. Ahora tenemos remolachas y nabos, apenas mordisqueados por los ratones, y unos hermosos puerros que pronto se convertirán en sopa, junto con algunas cebollas. También hubo que rescatar los tomates, aunque estaban en el invernadero. Terminarán de madurar entre diarios, para luego convertirse en salsa.

Todavía queda trabajo por hacer en la huerta. Hay que remover la tierra, y tenemos planes de sembrar espinaca. Las semillas quedarán adormecidas durante el invierno, pero se reanimarán a la primera señal de la primavera. 


Un poco temprano este año, el invierno ha dado aviso que pronto llegará.

lunes, 5 de octubre de 2009

Mercedes Sosa

Y se nos fue Mercedes Sosa. Tuve la fortuna de verla en Calgary, junto a mi Mercedes, hace algunos años, y quise que su voz acompañara a mi madre cuando celebramos su vida, cantando "Las manos de mi madre" y "Gracias a la vida".

Aquí está con esa voz increíble cantando y ensayando unos pasos de cueca, con "Todo cambia".

Gracias, Mercedes Sosa, por tanta belleza, por la belleza de tu canto y por la belleza de tu vida. Que en paz descanses.

sábado, 3 de octubre de 2009

Micropréstamos

La idea es simple, y totalmente contraintuitiva: prestarle plata a la gente más pobre, a quienes los bancos no les permitirían pararse en la puerta para guarecerse de la lluvia, mucho menos darles un préstamo.

No se trata de grandes sumas de dinero. Lo suficiente como para comprar un cerdo, una máquina de coser, una bicicleta, alimento balanceado para gallinas. Pero no es caridad. Es un préstamo, y hay un compromiso de devolverlo.

La idea se le ocurrió a Muhammad Yunus de Bangla Desh, fundador del Banco Grameen (Gramín, que  quiere decir "de la aldea" en bengalí) en 1976, y fue un éxito fenomenal. Yunus ganó el premio Nobel de la paz en 2006, y hoy existen muchos bancos de microcrédito por todo el mundo.

Kiva lleva la idea más lejos. Es una organización que funciona en el internet, que actúa de intermediaria entre prestamistas electrónicos de todo el mundo, y los clientes de bancos de microcrédito igualmente esparcidos por todo el mundo. En el sitio de Kiva los aspirantes a un préstamo ponen una pequeña reseña de quienes son, cuál es su negocio, cuánto dinero necesitan, y para qué. Por ejemplo, Justa Sanches Carhuachín, del Perú, buscaba USD 700 para comprar cerdos para criar. Varios prestamistas aportaron desde USD 25 cada uno, y el compromiso es que van a ser devueltos en 6 meses. El préstamo se hace por intermedio de una organización local, que ya lleva prestados unos USD 2.5 millones, y tiene una tasa de default del 0.0%. Así, hasta la fecha Kiva lleva prestados USD 95 millones, a unos 240,000 pequeños empresarios, y aportados por 570,000 personas en 183 países. El porcentaje devuelto es el 98.42%. La mayoría de los recipientes (82.82%) son mujeres.

Desde el punto de vista del cibernauta individual, una opción es por supuesto prestarle un poco de plata a alguien. Otra opción interesante también es conectar instituciones de microcrédito locales con Kiva. A mí me llama la atención, por ejemplo, que no hay ninguna institución de microcrédito en la Argentina asociada a Kiva. Hace un tiempo pasé esta información a RADIM, Red Argentina de Instituciones de Microcrédito, quienes me agardecieron el dato y prometieron pasárselo a sus instituciones socias, pero todavía no aparece ninguna en Kiva.

La idea de invertir una pequeña suma de dinero en la actividad productiva de alguien que está afuera del circuito normal de las finanzas resulta muy atractiva, especialmente porque detrás de esa pequeña empresaria hay una familia, hay chicos, que se benefician de esa inversión. Y la inversión se multiplica, porque una vez que se devuelve un préstamo, se puede reinvertir en otro emprendimiento, y así ilimitadamente. Así dan gusto las finanzas.

jueves, 1 de octubre de 2009

Visitante ilustre

Esta semana estuvo en Calgary el Dalai Lama. El miércoles fuimos a verlo, junto con 20,000 de nuestros mejores amigos, en el Saddledome, que normalmente funciona como el estadio de los Calgary Flames, el equipo de hockey local. El video de su presentación puede verse aquí.


Es un hombre no muy mayor (nació en 1935), aunque un poco débil físicamente, pero para nada mentalmente. Su expresión es muy vivaz, y sonríe con los ojos. Habló un rato largo, ayudado ocasionalmente por un traductor, que le soplaba alguna palabra en inglés de vez en cuando. Luego contestó preguntas, leídas por el muchacho local Mark Tewksbury, quien supo ser medallista de oro olímpico en natación en 1992, para luego hacer carrera en la televisión.

Algunas ideas que me llamaron la atención:

"Alguna gente cree que tengo poderes para curar. El año pasado me operaron para extirpar la vesícula. Esto demuestra que no tengo ningún poder para curar". 

¨Me hace gracia que me hayan dado un título honorario (el rector de la Universidad de Calgary le acababa de otorgar un doctorado honoris causa). Siempre fuí un estudiante haragán".

"Yo soy un hombre del siglo XX, que fue un siglo marcado por la violencia: 200 millones de personas murieron en guerras. Los jóvenes de hoy pertenecen al siglo XXI, que debe ser un siglo de paz".

"La paz es más que la mera ausencia de violencia. En la época de la guerra fría, los dos bandos se armaban fuertemente, cada uno temeroso de ser atacado por el otro. Eso no era paz. La paz requiere un esfuerzo deliberado".

"La paz requiere actuar con compasión. Para actuar con compasión, uno debe tener calma".

"Para poder actuar con compasión, se necesita tener confianza en sí mismo".

Contestando a una pregunta sobre cómo se veía a sí mismo, cuando los demás lo tratan como un personaje importante: "Yo siempre digo que soy un simple monje budista. Sé que es así porque a veces sueño y aparezco en mis sueños, y siempre aparezco como un monje."

"La paz se hace a distintos niveles: global, nacional, familiar, personal. Para hacer la paz a nivel personal, hay que entender que en el nivel más básico todos somos exactamente iguales, ni siquiera un poquito diferentes. Sobre este nivel podemos agregar capas que nos diferencian: la nacionalidad, la etnicidad, la religión. Pero en el nivel más bajo, no hay diferencias".

Una pregunta vino de una pareja que estaba por tener un bebé, y querían saber algo sabio que decirle a su hijo: "No sé. Es demasiado pronto. Su bebé todavía no ha nacido. Todas las personas tienen un modo de ser diferente, y necesitan oir distintas cosas. Lo que sí es seguro es que deben brindarle a su bebé el mayor afecto posible. La ciencia médica ha demostrado que los niños que reciben mucho afecto de sus padres desarrollan su cerebro más rápido y mejor".

"Yo creo que existe una ética secular. La ética es independiente de la fé religiosa".

El Dalai Lama insiste que es igual a todo el mundo. Muchos ven esto como un signo de modestia. Pero a mí me parece que no es modestia. Es cierto, no hay diferencia entre él y los demás. Y ese es su desafío. Comprometerse a una vida de paz y compasión sería fácil para un santo. Pero él no es un santo, y si él lo puede hacer, otros pueden también.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Tantas imágenes, tan poco tiempo



Este verano cerca de la universidad me topé con este magnífico ejemplar de auto, que reconocí inmediatamente: era un Chevrolet Impala de los años 50.

No es que yo sea un experto en automóviles históricos. La razón por la cual reconozco éste inmediatamente es que está asociado con un hito personal.

El 18 de enero de 1959 desembarqué en el puerto de Londres, de la mano de mis padres. Habíamos partido poco antes de fin de año en el buque Libertad de la empresa Dodero, tras hacer escala en el puerto de Santos en Brasil, y luego lanzarse a través del Atlántico, para llegar de noche a la hermosa isla portuguesa de Funchal, luego el puerto francés de Le Havre, y enseguida después una mañana fría y lluviosa de invierno en el puerto de Londres.

Nos vino a buscar y dar la bienvenida el consejero económico de la embajada, un personaje exuberante, con un automóvil igualmente exuberante. Era un Chevrolet Impala, color rosa, con asientos tapizados en imitación de piel de leopardo, cubiertos con vinílico transparente. Jamás habíamos visto nada semejante. Subirse a ese auto era como entrar en una nave marciana. Quién me iba a decir entonces que 50 años más tarde me iba a reencontrar con ese automóvil fantástico, en una tarde apacible de verano, camino a mi hogar canadiense.


jueves, 10 de septiembre de 2009

¡Largaron!


Tenía que suceder ... se terminó el verano. Ayer comenzaron de nuevo las clases en la Universidad de Calgary. Miles de estudiantes desparramados por el centro de estudiantes al mediodía, en la librería comprando textos, o por afuera corriendo a clase o simplemente tomando sol. Y yo corriendo entre medio, tratando de no llevarme a nadie por delante, nunca del todo listo para esto a pesar de los años. Corro a mi clase de mecánica para estudiantes de física y de astrofísica, que rebosan de entusiasmo, felices de estar por fin en la universidad. Luego corro a mi clase de segundo año para ingenieros, para hablar de rayos de luz y ondas de sonido. Están nerviosos y alertas, saben que les espera otro año duro de mucho trabajo en poco tiempo. Temprano a la mañana me juntaré con un puñado de estudiantes de astrofísica. Nos sumergiremos contentos en los detalles del funcionamiento de telescopios y cámaras. Más adelante hablaremos de elipses y parábolas, y de planetas y rocas volando por el espacio. Y caminando por los pasillos, iré pensando en algún proyecto para mi curso a distancia de astronomía, para estudiantes curiosos de psicología, de arte, de ciencias políticas, de cualquier cosa menos ciencia.


El otoño es tan corto ... Días de cielo azulísimo y sol, aire fresco especialmente temprano a la mañana, y luego los árboles amarillos y después las veredas y las calles amarillas. Todavía hay tiempo de huir a las montañas los fines de semana, y disfrutar del aire frío y el sol tibio, el silencio y el perfume de los pinos, el sol bajo y el atardecer temprano. Tanta belleza.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Las calles de Calgary (1)

Calgary es quizás la más americana de las ciudades principales de Canadá. No es la capital de la provincia de Alberta - Edmonton, 300 km al norte, es la capital - pero es decididamente el centro económico. Alberta es una provincia rica gracias al petróleo y el gas, y Calgary es la sede central de las empresas petroleras. Es una ciudad de 1 millón de habitantes, del mismo orden que Rosario.

Calgary no se ha desarrollado al azar, como muchas ciudades. La construcción residencial se hace de a barrios enteros a la vez, y las zonas industriales, comerciales, o residenciales están muy claramente definidas.


Lo que hace que Calgary podría ser una ciudad de Estados Unidos es que el automóvil reina supremo. Hay tres tipos de calle, claramente diferenciados. El sistema recuerda mucho el sistema circulatorio. Están las avenidas de tránsito rápido y pocos semáforos, con rampas de entrada y salida. Luego en cada barrio residencial hay una o dos calles principales, y de éstas sale una red capilar de callecitas retorcidas, donde sólo entran los residentes locales.

Tomemos como ejemplo donde vivo yo. El barrio se llama Dalhousie (Daljausi). Por lo tanto, todas las calles son Dal-algo: Dalton, Dalgetty, Dalhart, etc. La calle principal es Dalhousie Drive, que se conecta cerca con la gran avenida Crowchild Trail, que atraviesa la ciudad de norte a sur. En general, las avenidas más importantes se llaman "trail", que significa sendero.


Muchas de las avenidas de tránsito rápido tienen nombres indígenas. David Crowchild, (Hijo de Cuervo) fue un famoso jefe de la tribu Tsuu-Tina, que ocupa una reserva en las afueras de la ciudad. Otra avenida, la más rápida de la ciudad (el límite de velocidad es 100 km/h) se llama Deerfoot Trail. Deerfoot (Dierfut), o Pata de Ciervo, fue un famoso corredor muy veloz de la tribu Siksika. En 1886 Deerfoot ganó una carrera que consistía en correr la mayor distancia en 16 horas, divididas en 4 períodos de 4 horas. En ese tiempo, Deerfoot corrió algo más de 84 millas, unos 136 kilómetros.